Propuesta de Luís Vidal:
«Liga Universitaria Nacional será la base de la Tercera División en el fútbol venezolano»
Ricardo Cabrera
El directivo de la Fundación Venezuela Fútbol Historia y director del portal www.venezuelafutbol.com.ve, Luis Bernardo Vidal Noya, presentó una propuesta formal para que la Federación Venezolana de Fútbol (FVF) considere la creación de una Liga Universitaria de Tercera División, estructurada bajo un modelo de conferencias regionales.
La iniciativa busca rescatar el talento juvenil que se pierde en la transición del bachillerato a la universidad y, al mismo tiempo, profesionalizar la gestión deportiva en el ámbito académico.
En conversación con el periodista Vidal desglosó los pilares de un proyecto que califica como «disruptivo» y «sostenible» para el desarrollo del balompié nacional.
.-Luis, en un contexto donde el fútbol venezolano busca ampliar sus categorías de ascenso, usted trae una propuesta concreta que involucra a las universidades. ¿Cuál es el objetivo central de esta Liga Universitaria de Tercera División?
«Más que una competición, esto es un mecanismo de rescate. Hoy en día, el sistema pierde una cantidad enorme de talento entre los 17 y 19 años, justo cuando los muchachos ingresan a la universidad. No todos llegan a firmar con un club profesional al salir del bachillerato. Nuestra propuesta busca que las universidades se conviertan en ese puente formal; queremos estructurar una Tercera División federada por conferencias que profesionalice la gestión deportiva académica y evite que ese talento se nos escape».
-.Usted menciona un modelo de «Conferencias» como columna vertebral del torneo. ¿Por qué dividir geográficamente el país y no hacer una liga tradicional?
«La sostenibilidad financiera es el talón de Aquiles de la Tercera División. Hacer un torneo nacional con viajes largos quiebra a cualquier proyecto. Por eso proponemos tres conferencias muy claras: la Occidental, con Zulia, Táchira, Mérida y Trujillo, que son estados de tradición histórica; la Central, con Carabobo, Aragua, Miranda y Distrito Capital, aprovechando la densidad poblacional; y la Oriental, con Anzoátegui, Monagas y Bolívar, donde hay un gran potencial de patrocinio industrial. Al jugar mayormente en sus zonas, los costos de traslado se reducen drásticamente y la competencia se vuelve viable para las casas de estudio».
-.Hablemos de números y de la economía del jugador. Usted plantea que este modelo generaría ingresos para las universidades mediante los derechos de formación. ¿Cómo funciona esa idea?
«Ese es el punto más disruptivo. Las universidades que se afilien a la FVF en Tercera División no serán simples participantes; adquirirán el estatus legal de clubes formadores. Esto implica que si un jugador universitario formado allí da el salto a Primera División o es transferido al exterior, la universidad recibe una compensación por el mecanismo de solidaridad de FIFA. Eso es un retorno de inversión directo. Imagínate: ese dinero no se va a un bolsillo privado, se reinvierte en becas deportivas y en mejorar la infraestructura de las canchas. Es una economía de escala en favor de la educación».
-.¿Cómo encajaría esta propuesta con los Juegos Universitarios Nacionales, los llamados JUVINES, y la infraestructura ya existente?
«Hoy tenemos estadios universitarios que están subutilizados la mayor parte del año. Nuestra propuesta crea un ‘Modelo Híbrido’ de doble propósito: la Tercera División serviría como una pretemporada de altísimo nivel y fase clasificatoria para los JUVINES. Al estar los muchachos compitiendo constantemente en una liga federada, elevaríamos enormemente el nivel de los Juegos Universitarios. Además, se genera un fenómeno de pertenencia muy poderoso; ver a los estudiantes apoyando a su equipo crea un mercado atractivo para marcas de tecnología, consumo masivo y banca que quieren conectar con el segmento joven. Es combinar la academia con el fútbol profesional en un mismo ecosistema».
-.Finalmente, ¿cuál es el llamado concreto que hace a la Federación Venezolana de Fútbol?
«La FVF tiene en sus manos la oportunidad de ordenar la base de la pirámide del fútbol profesional dándole un valor agregado: la educación superior. No se trata solo de sumar equipos, sino de crear una categoría con identidad propia y autosostenible. La propuesta está sobre la mesa, bien desglosada, con las conferencias Occidente, Centro y Oriente listas para estructurarse. Solo hace falta voluntad para mirar hacia las universidades como los semilleros naturales que son».


