Loyola SC: 96 años de tradición y culto al Fútbol Venezolano

 

Desde 1923, cuando el Padre Feliciano Gastaminza formó el primer equipo de fútbol del Colegio San Ignacio de Loyola, hasta la actualidad, no hay dudas del invaluable aporte de esta institución educativa a la génesis y consolidación de este deporte en Venezuela

El Loyola alienta el devenir del fútbol nacional, como semillero inagotable de atletas, quienes también procuran ser buenos ciudadanos.

“El fútbol venezolano le debe al Loyola una imagen de constancia, calidad, competitividad y sobre todo, para entender a este deporte como parte de la educación del ser humano”, afirmó Gustavo Maggi, uno de sus exalumnos y jugador de categorías aficionadas entre 1960 y 1972.

La magnanimidad y el respeto por el adversario, que se inculcan desde muy temprano en las aulas y canchas del Loyola, destacan en el himno de este colegio, ubicado en el municipio Chacao: “(…) es la ley que nos rige y nos gobierna, la de ser ante todo caballeros; ni por ser en la lucha los primeros, despreciar al valiente contendor (…)”.

“Los valores morales y espirituales del colegio están por encima de un gol; cuando uno de nuestros niños y jóvenes va a la cancha, sabe eso perfectamente”, añadió Maggi, cuyo padre con el mismo nombre fue expresidente de la Federación Venezolana de Fútbol (1960-1961) y además, en 1966, se convirtió en el primer criollo en participar del Comité Central de la FIFA.

 

 

Orgullo rojiblanco

Defender los colores rojos y blancos del Loyola representa un orgullo para sus sacerdotes, maestros, profesores, personal administrativo, profesional y obrero; padres, representantes, alumnos, exalumnos e hinchas, dado que no se pueden obviar los resultados deportivos, a lo largo de casi una centuria.

El Loyola conquistó cuatro títulos (1925, 1943, 1944 y 1948) en la era amateur, denominada entonces “Primera División”, y quedó subcampeón en otras cinco ocasiones: 1942, 1945, 1951, 1952 y 1954.

Adicionalmente, se adjudicaron dos ediciones de la Copa Venezuela, en 1942 y 1943, tras derrotar en las respectivas finales al Litoral FC y Dos Caminos.

Entonces, la rivalidad en los rectángulos de juego con el equipo del colegio La Salle había configurado el primer gran clásico del balompié nacional, en especial entre los aficionados de la capital de la República.

“Caracas era una ciudad muy pequeña, no había televisión y esos partidos entre Loyola y La Salle acaparaban la atención de la gente, y se convertían en noticia para los periódicos”, refirió Maggi.

En 1954, el paroxismo de esa rivalidad fue motivo de preocupación para el Papa Pío XII, quien recomendó a las autoridades eclesiásticas de ambos colegios que evitaran las confrontaciones físicas y verbales de fanáticos y jugadores.

“Yo estaba en el camerino del Loyola en ese momento, compartía con los jugadores y creo que la rivalidad con La Salle siempre fue manejable”, terció al respecto Carlos Eduardo Gómez, exalumno y exjugador Loyaltarra, quien es el presidente de la Fundación Venezuela Fútbol.

“Lo que pasaba era que La Salle tenía 8 o 9 importados, que ganaban muy bien, y siempre propiciaban pleitos en la cancha con los 8 o 9 criollos del Loyola”, reveló.

En 1956, el Loyola decidió retirar a su equipo de la máxima categoría aficionada y un año más tarde tampoco se inscribió en el primer campeonato de fútbol profesional organizado en el país (identificado como la Liga Mayor), en el cual se tituló la Universidad Central de Venezuela (UCV), que contaba con varios jugadores de la cantera rojiblanca.

 

El campeón que no pudo ganarle

Sin embargo, uno de sus jugadores emblemáticos, Carlos “El Cojo” Rodríguez, con quien el Loyola había ganado en 1943, impulsó la presencia de su insignia futbolística en la Limayor: nació Estudiantes FC y culminó en el tercer lugar de la competencia, luego de disputar ocho partidos.

Este equipo debutó el 24 de agosto de 1958 en el estadio Olímpico de la UCV, donde venció 2-0 al Deportivo Portugués, que a la postre se coronó en esa campaña y tenía entre sus figuras al goleador Vinotinto, René Irasque.

Estudiantes ganó tres encuentros, empató otros tres (dos de ellos ante La Salle) y solo perdió en dos oportunidades frente al Deportivo Español, cuya máxima estrella era el brasileño Helio Rodrigues Pinto, apodado “El Mulato”, y quien había jugado con Garrincha y Nilton Santos en Botafogo.

En ese conjunto Loyaltarra, bajo la dirección técnica del vasco Triki Azpiritxaga, brillaron el portero Freddy Brandt, el atacante José Ángel Vidal Douglas (quien fue fichado en 1950, proveniente del Dos Caminos); el mediocampista Luis Noya, así como Adolfo Sola, Jesús Landáez, Gustavo Monterola, César Díaz, el brasilero Jorge Farah y el habilidoso Antonio “El Cojito” Rodríguez.

El reconocimiento que se profesa a los hermanos Rodríguez en la comunidad Ignaciana se extiende a las nuevas generaciones. Su legado es fuente de inspiración.

 

Iker Zubizarreta, Wakter Pacifici, Carlos Eduardo Gomez, Alain Baroja, Bernardo Añor, Tony Carrasco, Bernardo Añor Junior Vinotinto del Loyola , Luis Mendoza, Niño Mora, salvatore Casale, Juan Carlos Alvarez, entre otros

 

Semillero inagotable

El experimento profesional del Loyola no se extendería más de dos años, mientras que la Limayor acaparaba la atención mediática.

Hasta ese momento, las selecciones nacionales de fútbol se nutrían de los jugadores de los colegios católicos del país y de otras escuadras de renombre de la época.

Fue así desde 1926, cuando por primera vez la selección nacional de fútbol jugó dos partidos amistosos ante el Deportivo Santander de Colombia, en el engramado del Hipódromo de El Paraíso.

En ambos cotejos que ganaron los criollos 6-1 y 4-1, los Loyaltarras Leopoldo Márquez y Santiago Pérez anotaron uno y dos goles respectivamente, mientras que otro de sus compañeros, Roberto Pérez, también alcanzó elogios de la crítica deportiva.

No obstante, a principios de los años 70, la mayoría de los colegios de Caracas -entre ellos, el Loyola- apostó por la formación desde las categorías menores, en aras de incorporarse a las ligas estudiantiles recién confeccionadas. Es decir, se desvincularon de la tutela de la FVF.

Al respecto, el Padre Miguel Ángel Calvo se preocupó por buscar alianzas y fundar distintas ligas colegiales. En retribución al logro, la cancha más importante del plantel en Chacao lleva su nombre, además que se juega un torneo en su honor.

Y es que desde que Gastaminza promovió la práctica del fútbol en el plantel y la participación de las distintas categorías, hubo representación rojiblanca en los campeonatos del Distrito Federal (DF).

Incluso, el prelado valoraba que sus equipos realizaran intercambios deportivos con otras instituciones católicas del interior del país.

En este sentido, el 1º de abril de 1939 se materializó la visita del primer equipo de fútbol del estado Mérida a Caracas; en este caso el Colegio San José. El primer desafío fue ganado por el Loyola 4-3 y en el segundo, triunfaron los andinos por 3-1.

Sobre la base de esa vanguardia gerencial, en 1926 el Loyola se había inscrito en la Federación Nacional de Fútbol, precursora de la actual FVF.

Diez años después, el gobierno de Eleazar López Contreras inauguró el estadio nacional en El Paraíso, donde dirimieron rivalidades deportivas Loyola y Dos Caminos.

En las proximidades de esa zona, los estudiantes loyoleros del primer cuarto del siglo XX habían exhibido sus habilidades en unos terrenos dispuestos para la disciplina deportiva. También tuvieron oportunidad de desarrollarlas en otros espacios similares en San Martín.

En ocasión a la visita del Club Atlético Corrales de Paraguay, en 1940, varios jugadores del Loyola integraron un combinado junto al Deportivo Español y Litoral. Aunque cayeron 0-2, la prensa de Caracas destacó el desempeño del guardameta Azpiritxaga en el césped del estadio nacional de El Paraíso.

Con el prestigio de sus actuaciones, en 1949, el equipo de primera categoría amateur del Loyola intervino en el torneo Copa “Junta Militar de Gobierno”. Allí rivalizó con el Litoral FC, La Salle y el Deportivo Italia.

Cuatro años más tarde, en el segundo campeonato nacional de fútbol en Mérida, el Loyola, que representaba al DF, obtuvo el título, tras batir 1-0 a los locales.

 

Guillermo Ochoa, Gonzalo Rodriguez y Antonio ” El Cojito Rodriguez” Gloria Vinotinto del Loyola

 

Con la frente en alto

Igualmente, en los años 40, los partidos entre equipos aficionados de fútbol se disputaban en el campo de la Cervecería Caracas, en San Agustín.

Pero en 1952, las batallas con la esférica se trasladaron al moderno estadio Olímpico de la UCV, donde Loyola y La Salle siempre supieron animar un clásico capitalino, que bien haría falta en la actualidad del balompié venezolano.

“Esos partidos eran emocionantes; el nivel técnico y táctico que se veía en el Olímpico llenaba las expectativas de la gente. Cuando Loyola o La Salle tenían que representar al fútbol venezolano en torneos internacionales, nos dejaban bien parados”, recordó Víctor José López, exdirector del diario Meridiano y miembro del Círculo de Periodistas Deportivos de Venezuela.

En febrero de 1953, tras culminar en el coso de la UCV la Copa “Coronel Marcos Pérez Jiménez” (ganada por el Millonarios de Alfredo Di Stéfano), el Loyola jugó de igual a igual ante el Rapid de Viena (Austria) y empató a tres goles.

En ese encuentro, Di Stéfano se enfundó la elástica del Loyola en el segundo tiempo. “Antonio me contó que había sido una noche gloriosa para el Loyola y por eso, se lamentaba que Di Stéfano se hubiera ido inmediatamente al Real Madrid”, rememoró Danielle Briquet, esposa de “El Cojito” Rodríguez.

Gómez también recordó el episodio y detalló: “Yo creo que Di Stéfano ya había recibido la oferta del Real Madrid en Bogotá, y cuando vino a Venezuela le hablaron de jugar un partido con Loyola y La Salle, pero lo hizo solo con el Loyola en ese juego contra el Rapid de Viena”.

Jose Angel Vidal Douglas, Pico Paez Pumar, Pedro Castillo y Alejandro Paez Pumar

Un año antes, en la Copa “Ministerio de la Defensa”, el Loyola emparejó a un tanto con el Madureira de Brasil. El gol de la igualdad lo marcó “El Cojito” Rodríguez.

En los siguientes compromisos, no fue humillado y vendió cara su derrota: 4-3 versus Deportes Quindío y 2-1 frente al Sport Barranquilla.

Ese Loyola de Rodríguez, Brandt, Noya, Díaz y Monterola evidenció presentaciones dignas ante los oponentes extranjeros.

Después de casi un siglo en estadios, canchas, camerinos, gradas y aulas de clases, el Loyola SC ha constituido un patrimonio, con impronta indeleble, en el fútbol de Venezuela.

 

Rafael Lastra Veracierto

Periodista y colaborador de la Fundación Venezuela Fútbol