“Lo mejor fue ganarle a Cuba Y con Fidel en la tribuna”

Prof. Manuel Plasencia

Seriado Centroamericanos y del Caribe 1982

Medalla de Oro.

 

“Realmente el mérito de la selección que va a los Centroamericanos del 82 en Cuba, y se trae por primera vez la medalla de oro, es que con ella se cumplió un ciclo olímpico, en muy pocas oportunidades eso ha sucedido en el deporte venezolano, y en el fútbol específicamente, menos”.

Así se expresó el profesor Manuel Plasencia, Director Técnico de la citada selección, al dar detalles de esa preparación que los llevó a conquistas la gloria.

“Ahí se cumplió un ciclo olímpico que arrancó en Valencia, Carabobo, con el Sudamericano sub-20, después continuó con los Bolivarianos de La Paz el mismo año en Bolivia, donde obtuvimos medalla de plata, después continuó con los Centroamericanos y del Caribe en Medellín, donde logramos también medalla de plata, después comienza nuevamente en 1.980 la preparación para los Centroamericanos y del Caribe, pero antes teníamos los preolímpicos y los Olímpicos”.

Con una memoria muy lúcida, a pesar de los casi 45 años transcurridos desde el inicio de ese ciclo que detalla, continúa enumerando Plasencia que “este equipo va a los Olímpicos en Moscú, pero antes había ido a los preolímpicos en Colombia, en enero de 1.980, y al regreso de los Olímpicos del 80 en Moscú, ya comenzamos a preparar a la selección para los Centroamericanos de Cuba’82, que termina con la medalla de oro para nuestra selección”.

Selección Olimpica

Agrega que es “todo un ciclo olímpico como señalaba, pero donde apareció una generación de jugadores de antología, y por eso afirmo que el éxito de esos juegos no fue mío, fue de un gran grupo de jugadores, porque monstruos del fútbol en Venezuela siempre existieron, siempre tuvimos a un monstruo como Luís Mendoza, Stalin Rivas, el cholito Tovar, Vidal Douglas el Cojito Rodríguez, y tantos fenómenos del fútbol, pero muy solos, muy limitado el número de estos jugadores”.

Una generación única

“Sin embargo esta selección que inicia su andar en Carabobo, que continúa en La Paz, que luego va a los Centroamericanos y del Caribe de Medellín, luego a los preolímpicos en Colombia y a los Juegos Olímpicos de Moscú, para terminar su ciclo con los Panamericanos de Caracas, es una selección de hombres con características únicas”.

Para ahondar más en el tema, el técnico confirma su apreciación de la generación única de futbolistas que reunió en esta selección.

“Si usted los busca hoy, a cualquiera de los jugadores que participó en esa competencia, verá que son personas importantes en lo que estén haciendo, son unos dignos representantes del país, porque dónde consigue usted gerentes como por ejemplo Ricardo Penfold, o como Cheché Vidal, quien ha podido ser un futbolista extraordinario, mejor de lo que fue para el país”.

En este particular acota Plasencia: “recuerdo una conversación que tuve con el ex entrenador Luís Aragonés, ya fallecido, en España, quien me dijo sobre Cheché Vidal que “tiene detalles de crack”, y se lo quería llevar para el Atlético de Madrid, solo que Cheché tenía otra cosa muy distinta en mente, la gerencia deportiva, la creación de la página de la FIFA, una cantidad de cosas importantes que ha gerenciado y hecho en su vida personal, pero me refiero a que esos son tipos importantes, ¿cómo no van a ser importantes Nelson Carrero, Carlos Betancourt, Juan Parra, Daniel Nikolac, que en paz descanse, y todos los demás?”.

 

“Esa fue una generación de jugadores que yo tuve la suerte de dirigir, pero que estaban ahí, estaban en Venezuela, no vinieron del extranjero, y lógicamente disfrutamos del triunfo final, pero las dificultades fueron muchas, las selecciones de esa época se preparaban con muy pocos recursos, con muy pocas comodidades, fueron muchos los sacrificios, fue más el pundonor y la vergüenza deportiva de los jugadores, que lo que tuvieron de facilidades para prepararse”.

Insiste Plasencia en que la preparación para los CAC de Cuba pudo ser mejor, pero estaban en su mejor momento.

“Llegamos con alguna preparación porque en ese aspecto, y lo hablo en el tono personal, creo que fuimos exigentes en solicitarle a la Federación lo máximo que pudimos, y así fue como logramos jugar como 17 partidos en un año que es bastante para esos tiempos, y para lo que daba la Federación o el gobierno nacional en esa época, y se preparó la selección, llegó a Cuba preparada, con optimismo y con alguna experiencia de grupo ya”.

Pronóstico cierto el de Papelón

De su experiencia propiamente en Cuba, también tiene mucho que decir el técnico.

“Una vez ya en la competencia, en La Habana, era total la camaradería de la gente de otros deportes para con la selección en nuestro sitio de concentración, que era la Universidad de Lenín, el equipo de fútbol era un grupo muy querido, por eso cuando yo hablo de los monstruos del fútbol que han existido toda la vida como ya señalamos, repito que aisladamente hicieron su aporte, pero nunca antes e había reunido un grupo como el que conformamos en ese ciclo olímpico, el que fue a La Habana, porque era un grupo perfecto, y había de diferentes clases y estratos sociales, de diferentes lugares de la República, y fue un grupo muy querido”.

Recalca que “el equipo de fútbol era muy querido en la Villa Olímpica, se hablaba mucho del fútbol, y de hecho, el presidente del IND de entonces, Oswaldo “Papelón” Borges, puso como obligatorio para los últimos partidos, que cuando no tuvieran competencia los otros deportes que coincidieran con los partidos, todo el mundo tenía que ir a ver al fútbol, porque el fútbol iba a traer medallas, lo dijo desde el primer día, y no estaba errado, el fútbol trajo medalla, afortunadamente trajo la dorada”.

“Pero insisto en esto, ese éxito no fue un éxito mío, fue el éxito de ese gran grupo de jugadores que logramos juntar y preparar, personas que aún hoy en día son exitosos en lo que hacen, y son un ejemplo para la juventud venezolana, lo han sido durante toda su vida. A mí me tocó un momento agradable, que fue dirigirlos en esos seis años, de 1.977 a 1.983”.

Un momento sublime y una anécdota

“Hablemos de momentos sublimes de la selección, y uno que en verdad lo fue, cuando jugamos contra Cuba la semifinal, los que lo han vivido de una u otra forma, saben lo que significa ver el Estadio “Manuel Guerrero” repleto, totalmente full de gente de pie gritando “Fidel Fidel”. Cuando entró Fidel Castro al Estadio, aquello era para asustarse de verdad”.

Sigue en su narración agregando que “allí y con ese ambiente, le ganamos a los dueños de casa, a la selección de Cuba, con un cobro de tiro libre directo de Douglas el “Fósforo” Cedeño. Entonces, lógicamente al terminar el partido fue para nosotros un momento de explosión, de gloria por haber pasado a la final, y por haberle ganado a Cuba con Fidel en la tribuna”.

Fosforo Cedeño, Premundial México 86

“Entonces al terminar el partido Fidel bajó al vestuario a saludarnos, y el “Fósforo” Cedeño estaba bañándose, pero vio como por el espejo entrar a Fidel, y entonces le pregunta al utilero “¿quién es el barbudo ese que entró ahí chico?”, imagínate, esa es una anécdota que tiene una historia grande para Douglas Cedeño, porque tuvo la valentía de echar ese chiste en medio de todo, y Fidel se rió y le dijo “vengo a saludarte, vengo a felicitarte porque le ganaron a Cuba y le ganaron bien”, esa es una anécdota importante de ese momento sublime de la selección”.

Mejor el recuerdo de Luís Herrera

Sobre la visita al Palacio de Gobierno, señala Manuel Plasencia que “como eran tantos los medallistas, ellos para esa visita le dieron más importancia a los medallistas cubanos, pero siempre son momentos agradables, yo recuerdo mucho ese, pero también recuerdo, y más, la visita a La Casona, la despedida que antes de partir a los juegos nos hizo el presidente Luis Herrera Campins, que en paz descanse, porque nos invitó a La Casona, tomamos jugo, hablamos con él, hablamos de Acarigua, de La Salle de Acarigua y La Salle de Barquisimeto,, lo que él tenía para el fútbol, su rival que era el San Ignacio de Loyola, y todas esas cosas las recuerdo con muchísimo cariño y con muchísimo respeto”.

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