Amenodoro Dugarte: el “Hacedor de Campeones”

A sus 80 años, Amenodoro Dugarte aún se siente capaz de dirigir en cualquier categoría

Toda una vida dedicada al fútbol

Lastimosamente el fútbol venezolano no tiene su historia bien documentada y precisa desde sus inicios. Contamos con gente preocupada como Jesús García Regalado que por amor a este deporte se toma el tiempo de investigar para publicar sus estupendas obras, como “Venezuela y sus Selecciones de Fútbol”, que recopila con lujo de detalles y precisión las actuaciones internacionales entre 1.964 y 1.999.

Pero antes de esa fecha no sabemos con exactitud cómo se manejaban las cosas a nivel de selecciones en la Federación, cómo se nombraban los Directores Técnicos, cómo se convocaban a los jugadores, en qué torneos participaron, y solo tenemos datos imprecisos, por la frágil memoria de algunos protagonistas que aún pueden contarlo.

Uno de ellos es el merideño Amenodoro Dugarte, nacido el 18 de marzo de 1.936, con 80 años hoy en día, con ganas de seguir aportándole al fútbol, y quien en forma resumida nos contó su historia…

El día 12 de octubre de 1.994 se reinauguraba el Estadio “Guillermo Soto Rosa”, con la apertura del llamado “Paseo de los Grandes”, un hermoso Boulevard que lamentablemente tiene años abandonado y lleno de tarantines del mercado, pero que en sus primeros años servía de entrada al Estadio, y lo adornaron con placas de reconocimiento a grandes hazañas y personajes del deporte merideño.

En su juventud defendió los colores de Mérida y de la Universidad de Los Andes, antes de saltar al profesional

En esa ocasión designaron al propio ingeniero Soto Rosa para dar el discurso de apertura, en el mismo Soto Rosa  hizo una breve reseña de 14 de los homenajeados, y de Amenodoro Dugarte expresó que “desde las categorías infantiles Amenodoro se destacó como futbolista de gran clase, defendió los colores merideños en innumerables oportunidades con singular éxito, militó en equipos profesionales de nuestro país, dando brillo y lustre a nuestra Mérida. Se integró como entrenador de los equipos de la Universidad de Los Andes, hasta su jubilación. Bajo su dirección se han formado centenares de jóvenes futbolistas, “Hacedor de Campeones” le han llamado. Por poseer grandes méritos indiscutibles, Amenodoro Dugarte pasa a integrar el grupo de los Grandes de nuestro deporte”.

Tomado del libro “Guillermo Soto Rosa El Fútbol una pasión”, de Adelmo Edison Peña Vega, página 122.

Contactamos a Amenodoro para hacerle las preguntas de rigor, y nos citamos para vernos en las canchas de la ULA en Lourdes, donde descubrió cuando niño al fútbol, pero lamentablemente no hubo manera de que la vigilancia nos abriera las puertas del escenario deportivo, por lo que tuvimos que hacerlo al lado, en el estacionamiento del Edificio administrativo, en donde contestó a nuestras preguntas, contando con la “asesoría de su esposa Eglée Marina de Dugarte, siempre atenta para refrescarle algunas fechas y nombres. Seguidamente las preguntas y sus respuestas:

En el desaparecido estadio Mérida vemos a Amenodoro de pie junto al gran Aurisberto de La Hoz, y varias figuras del fútbol de ese momento

“Amenodoro Dugarte es mi nombre, nací el 18 de marzo de 1.938, estoy en los 80 años”.

-¿Cómo fueron sus inicios en el fútbol?

“Bueno, de niño una vez estaba yo con toda mi familia, por acá cerca, por la Avenida tulio Febres, en ese momento se encontraban abiertas las puertas del estadio San José, observé y me pareció algo importante, me pareció muy bonito observar jugar a los demás, llegué a la casa y me regresé de una vez, me puse a observar bien el estadio, lo que hacían, a observar la pelota y quedé enamorado del fútbol, ahí prácticamente arrancó la carrera futbolística mía”.

Agrega que lo demás fue comunicarse con los entrenadores y asistir a las sesiones, para mostrar sus condiciones y lograr cupo en los equipos.

 

Abajo primero en cuclillas, en una selección de Mérida junto a conocidos como Eliécer Dávila, George Navarro y un jovencito Richard Páez

 -¿Cómo era la formación que les daban en esos días, los entrenadores estaban preparados? 

“Si si, teníamos muy buenos profesores en esos días, me recuerdo de un profesor Villaverde que vino de España por medio del Colegio San José de aquella época, que ha sido para mí el mejor colegio del país”.

-¿En qué equipos jugó en esa época?

“Yo comencé mi práctica del fútbol allí mismo en el Colegio San José, en su escuela nocturna, luego estuve también con las selecciones infantiles del estado, luego pasé al Liceo Libertador, para seguir después con la ULA, además del Deportivo Italia, también en el equipo Génova de Mérida, y a medida que iba subiendo en edad iba subiendo de categoría también dentro del fútbol”.

-Y en sus inicios en el fútbol aficionado ¿se acuerda de algunos de sus entrenadores?

“Bueno, eso fue hace muchos años, pero del que más me acuerdo, ya de los últimos es del Tucho Ortiz, extraordinario técnico muy bueno en todo lo que hacía, y me dejó muchas enseñanzas”.

-¿Y en que posición jugaba Amenodoro Dugarte?

“Él desde que me vio me dijo que yo tenía que ser un volante porque tenía una mentalidad táctica muy importante”.

-¿Cómo fue su salto del fútbol aficionado al fútbol profesional?

“Fue por medio de la selección porque yo representé a Mérida primero en el campeonato nacional infantil “A” luego en el nacional Juvenil, y también en  la eliminatoria donde estaba siendo observado, y me tomaron en cuenta por primera vez en el año 54”.

-¿Cuál fue su primer equipo profesional y como llegó a ese equipo?

“Mi primer equipo profesional, si se puede llamar así, fue La Salle de Caracas, y llegué allí por medio de la experiencia que iba adquiriendo con las competencias, estaba siendo observado y me tomaron en cuenta, y uno de los padrinos míos y que me ayudó muchísimo fue el doctor Guillermo Soto Rosa. Estuve con La Salle, también jugué un tiempo con el Italia, estuve unos días con el Lara, recuerdo que también jugué un poco con el Dos caminos en Caracas y varios equipos más que se me escapan de la memoria”.

 

En un repleto estadio de Pueblo Nuevo, Juego de Las Estrellas del fútbol nacional, Amenodoro junto a dos grandes: Luís Mendoza y el dirigente Carlos Enrique “el flaco” Peña

-¿Cómo era el fútbol profesional en aquellos tiempos en los que usted jugó?

“A mí me parece que en aquella época se trabajaba mejor que hoy en día, a pesar de que era tan temprano todavía para el fútbol profesional, apenas estaba comenzando, porque los entrenadores eran muy preparados para nuestro fútbol, con buen trabajo táctico y físico que nos enseñaba mucho, y además nunca nos faltaban las pelotas, teníamos por lo menos cincuenta pelotas para cada entrenamiento, que era muy importante”.

-¿Con cuáles jugadores de calidad jugó como compañero o como rival, que usted se acuerde?.

“Bueno,  yo jugué al lado de muchos, pero la memoria es frágil, recuerdo a Gregorio “Pescaíto” Gómez, un entrenador y jugador argentino muy bueno, el “Cojito” Rodríguez, Bello, Guillermo Tolosa que era un extraordinario delantero centro, también estuvimos al lado de Segovia, en Caracas me relacioné mucho con esos jugadores”.

-De tantos partidos que jugó por las canchas del país, ¿se recuerda de alguno en especial?

“Yo siempre fui un jugador íntegro en el terreno de juego, íntegro, para mí no había adversario pequeño, en los equipos donde jugué salíamos todos a buscar la solución, practicando un fútbol de alta categoría, y lo principal, que era la búsqueda del triunfo poniendo lo mejor de nosotros, por eso, a pesar de que fueron muchos los partidos que me gustaron, no puedo hablar de alguno en especial, todos fueron importantes”.

-¿Y en esa época se podía vivir del fútbol profesional?, ¿usted lo hizo?

“Si si, claro que se podía, por diez o doce años por ahí si no fue más, estuve viviendo del fútbol, en aquel momento se pagaba bien el fútbol, a pesar de que la moneda era baja, pero uno en aquella época con un real compraba un metro cuadrado de tierra, que hoy no lo puede comprar, en aquella época uno con quinientos o mil bolívares se compraba un carrito, que tampoco se puede hacer hoy en día”.

-¿Y en esa época usted jugó con la selección de Venezuela?

“Si, yo estuve y me tomaron en cuenta por primera vez en el año 54, y luego ahí estuve yo durante esos otros cuatro años haciendo intercambios por las islas que era a donde íbamos, por las islas porque era lo más corto.

Partido amistoso en Mérida, aparece Amenodoro junto al gran Alfredo Distéfano y otros como Maximino Calderón, Amadís Cañizález y Carlos Enrique Peña

-¿Qué recuerda de esa experiencia con la franela de Venezuela?

“La que más me gustó fue la del año 58, cuando éramos un equipo totalmente colectivo, ahí éramos una familia, eso me agradaba mucho porque había un respeto extraordinario.

-En la época que usted estuvo en la selección ¿quiénes los dirigían?, ¿quiénes eran los  Directores Técnicos?

“Del primero, cuando me tomaron en cuenta para ir a la selección, francamente me acuerdo poco, fue el brasileño Orlando Fantoni y fue cuando asistimos al Suramericano de Santiago de Chile, el segundo fue el profesor Rafael Franco, luego fueron cambiando de técnicos cada vez que había un evento. Yo estuve veinte años con la selección y nos llamaban como los llaman ahora, necesitan un intercambio al mes y entonces nos llamaban y nosotros nos presentábamos cinco días antes”.

-¿Y después de colgar los botines a qué se dedicó?

Bueno yo soy de las personas que llevo el fútbol como vocación, y desde pequeño, desde que empecé a tocar esa pelota por primera vez en el Estadio San José, ya me gustaba también incorporarme al trabajo junto con los más pequeños en edad futbolística, y entonces ahí empecé como entrenador, yo no esperé terminar la carrera de jugador activo para arrancar como entrenador, yo desde muchacho siempre tuve esas inquietudes, pero luego de terminar como jugador decidí comenzar de una vez seriamente como entrenador, y en ese rol me fui al Lara, luego a la colonia de Turén, pasé por Barinas, estuve en San Antonio del Táchira, total que dí unas cuantas vueltas como entrenador, pero luego cuando comenzaron los cursos, hice los cursos reglamentarios que exigía la Federación, y gracias a estos cursos desde hace años tengo mi carnet como entrenador nacional, y hoy en día soy instructor. Con mi carnet tengo sesenta años, y tengo además  66 años casado con mi señora Eglée Marina de Dugarte

-¿Hoy en día sigue dedicándose al fútbol o está retirado?, ¿cual fue su último equipo en entrenar?

“Retirarme no, todavía estoy activo y me siento con ganas y ánimos para seguir en el fútbol, lo que pasa es que hace tiempo entré a trabajar en el Mérida Country Club, y como en esa institución han tenido un trato muy especial  conmigo, lo que me agradó y por eso sigo con ellos, pero estoy todavía en la jugada, estoy activo, tengo toda mi documentación en regla, si por ejemplo hay algún equipo que me necesite ahí voy, estoy dispuesto y con ánimos para dirigir cualquier equipo amateur o profesional, porque la experiencia es la madre de la sabiduría”.

Por sus manos pasaron generaciones de figuras del fútbol merideño. Acá con una selección de Mérida y entre otros están José Nabor Gavidia, José de Jesús Vera, Ricardo milillo, Signorelli, Amleto Bonaccorso, Juan Carlos Zambrano y hasta el zuliano Adelis Fusil.

En este particular agrega Amenodoro que “uno se mantiene al día y observando para tomar nota, el primer Mundial en el cual estuve pendiente fue en el año 54, pero a partir del Mundial del 58 cuando se impuso Brasil como uno de los mejores del Mundo, me interesé aún más por estudiar los sistemas y actualizarme, y así lo he hecho a lo largo de todos estos años”.

-¿Cómo ve Amenodoro Dugarte al fútbol venezolano hoy en día a nivel de selecciones y clubes?

Bueno, la Federación ha hecho algunos trabajos muy importantes, porque a lo largo de muchos años nuestro fútbol estaba como estancado, pero se le ha dado un vuelco a la actividad, y se le ha dado mucha oportunidad a los jóvenes, esto ha venido cambiando, y los nuevos atletas llevan al fútbol ya no como un entretenimiento, sino como una vocación, esto unido a la elevación del nivel de los entrenadores, ha hecho que el fútbol eleve su nivel hoy en día”.

Al terminar la corta entrevista nos citamos con Amenodoro y Eglée para acudir a su residencia y copiar sus recuerdos más importantes en fotos, documentos y placas, para documentar esta nota.

Ya en su casa nos cuenta que tiene cinco hijos y de ellos dos  han mostrado inclinación al fútbol, José Gregorio Dugarte, que llegó a estar en una preselección de Venezuela, y estuvo participando en un Mundialito que se jugó en Colombia, pero no se interesó en jugar profesional, porque se dedicó primero a sus estudios.

También habla de Carlos Dugarte, que estuvo jugando y destacándose con el fútbol universitario, igual que el propio Amenodoro, quien nos confiesa que “con la selección universitaria de la ULA, con los Juvines, participé en 18 torneos, de los cuales en 15 torneos fuimos campeones”.

Estuvo trabando un tiempo con Estudiantes de Mérida en sus categorías inferiores, sub-18 y sub-20, junto a Miguel y Joaquín Rivas, y el desaparecido Dino Quintiliani

Después de un grato paseo por su historia viendo y grabando sus recuerdos gráficos, Amenodoro junto a su esposa nos muestra un bello escrito de su autoría con el título de “Ejemplo” y dice así:

“El fútbol moderno es velocidad, juega veloz, corre veloz, piensa velozmente, marca y desmárcate con velocidad, jugar con simplicidad es jugar rápidamente. Si juegas individualmente juegas para el contrario, jugando colectivamente juegas para ti. Clase y prestigio deben ser demostrados en cada partido. Durante un partido no te resignes nunca; clase, preparación física y moral, igual a títulos, las cosas difíciles exigen tiempo, las cosas imposibles exigen más tiempo”.

(Ricardo Cabrera, CNP 3.560).