
Clemente Ortega, «El Indio» (acá junto al gran Guillermo Soto Rosa) en cuyo homenaje se realizó el primer Reencuentro en octubre de 1.983
Gabriel Capriles (Especial)
Hay reencuentros futbolísticos que se siembran para toda la vida porque los lazos históricos son muy fuertes y cargados de tradición…
En octubre de 1983 un grupo de jugadores del Loyola liderado por Leopoldo Strauss y ex alumnos y jugadores veteranos como Carlos El Cojito Rodríguez, Gustavo Maggi, Alfredo Febres, Miguel Bello Bellito, José Troconis, Payuli Ruesta, Edgar Domínguez, Jon Ormaza, Jaime Caicedo, Triki Azpirrichaga hijo, Guillermo Valdez, José Ángel Ruiz, Alejandro Páez Pumar, Pico Páez Pumar, José Ángel Vidal Douglas, Ignacio Nacho Ávalos, Carlos Eduardo Gómez, César Díaz y Alfredo Briceño, del colegio San Ignacio, manejaron la idea de la realización de un reencuentro entre noviembre y diciembre, de fortalecimiento de los lazos de amistad, vida y fútbol.

Loyola Campeón de DF 1966, alineación de pie Rodil, Eddy Garcia, Leopoldo Strauss, Renee Lepervanche, Gonzalo Hernandez, Nacho Zabala, Hernan Palacio, Clemente Ortega Agachados, Pirro Aguirre, Cesar Diaz, Chuo Landaez, Eduardo Bello, José Angel Vidal Douglas, Xavier Baez, Nacho Avalos y Oswaldo Paéz Pumar
Fue así como nació la I Edición del torneo esta vez en honor y en solidaridad de Clemente Ortega, quien debía someterse a una intervención quirúrgica de implantación de prótesis de cadera.
Y así fue.
«El torneo del Reencuentro comenzó con 4 equipos: Loyola, San Ignacio, Javier y el Villa Loyola, y el motivo de esos partidos fue recoger fondos entre los jugadores para una operación del «Indio» Clemente Ortega».
«Entre los jugadores fundadores de las primeras ediciones estamos, «Cambeto», Alfredo Febres, Miguel Bello «Bellito», José Antonio Troconis, y quizás algunos otros que se me pasan por alto. Posteriormente se incorporaron el Guria y Villa Loyola», nos contó Gustavo Maggi.
Sin árbitros
«Cojito» Rodríguez recuerda que «los primeros partidos los jugábamos sin árbitro, era tanta la amistad que no hacía falta».
«Después el campeonato fue creciendo, empezamos con las fichas, los reglamentos y los árbitros».
Era otra época.
«Hubo un periodo largo de entendimiento con el colegio y su junta directiva de fútbol, donde logramos establecer las normativas de colaboración del reencuentro con el colegio, el proceso no fue fácil pero empezaron a inscribirse nuevos equipos: Gonzaga, Pignatelli, Fe y Alegría, etc, y la competición se fue consolidando como un esfuerzo valioso».
Jon Ormaza de Gonzaga dijo algo muy importante de este torneo y es que se logró que padres , hermanos e hijos jugarán juntos.

Loyola
«Lo dicho por Troco, Cojito y Gustavo es, en resumen, los de los inicios de este torneo que más tarde se convirtió en el Reencuentro de los Loyaltarras (Lasallistas) desde de ese inicio hasta estos días».
Es importante nombrar a Nacho Ávalos, Mayorca, Aníbal, porque fueron también protagonistas.
«Lo que comenzó como un reencuentro de veteranos y de jugadores de Clemente, fue creciendo con el pasar del tiempo, y es allí donde entramos nosotros y otros equipos Guria, Villa Loyola y otros más», señaló Ormaza.
En los primeros años se jugó por Don Clemente Ortega, por el hermano Pedro, el hermano Calvo, «Cojito» Rodríguez, los 92 años de San Ignacio, por Gonzalo Sucre hasta principio de los años 90.
Este Reencuentro vigente aún es la demostración de que la historia de las instituciones no solo se escribe en las aulas, sino también en las canchas y, sobre todo, en los momentos donde la lealtad se pone a prueba.
El Reencuentro Loyola es hoy una cita obligatoria para la comunidad deportiva ignaciana, no nació por decreto, sino por un gesto de amoroso hacia un maestro: Clemente «El Indio» Ortega que al final materializó el traumatólogo de la casa el doctor Eduardo Viso.
Fueron momentos muy bonitos de aquellos días donde nos reunimos en familia al lado de la piscina después de los partidos, recuperamos a Clemente e hicimos una tarea histórica que hoy prevalece en el tiempo!!!!!!

Pignatelli
El reencuentro a través de sus años tuvo muchos dirigentes y figuras emblemáticas del Loyola, y entre sus presidentes podemos mencionar a: Leopoldo Strauss (Precursor y Fundador del Reencuentro), Edgar Domínguez, Oswaldo (Pico) Páez Pumar, José Ángel Vidal Douglas, Gustavo Maggi, Guillermo Valdez, Julio Páez Pumar entre otros.
De la necesidad a la institucionalización
Lo que nació como un evento único («pro-fondos») dejó una huella tan profunda que los jugadores se negaron a dejarlo morir. Tras un breve paréntesis de un año, la insistencia colectiva dio paso a la estructura formal del Reencuentro.
A la formación original se sumaron equipos que hoy son leyenda, como El Javier (alianza de veteranos del San Ignacio y Loyola), El Guria (con la garra de la comunidad vasca) y el Loyola del recordado «Cojito» Rodríguez.
El Reencuentro Loyola es la prueba de que en nuestra comunidad, nadie se queda atrás. Es un legado de solidaridad que merece ser contado y, sobre todo, recordado.